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DESARROLLO

EL AULA COMO CONTEXTO DE ENSEÑANZA Y APRENDIZAJE

 

 

 

La escuela es la primera institución a la que el niño accede, y una de sus funciones es librarlo de la visión particularista del mundo y de sus relaciones con los demás, propia de la familia y llevarlo a aceptar una visión universalista, no condicionada por los vínculos afectivos personales.”(Enguita, F).

 

Mi objetivo este año como tutora de 2º de Primaria es el de crear una “clase”. Al conocer a mis nuevos alumnos en Septiembre, sólo veía alumnos, a niños sin relación entre sí. Unos por haberse incorporado a la clase en ese momento (recién llegados al centro, repetidores,  recién llegados a España..) cada uno iba por su lado. Las niñas por un lado, los niños por otro, los “buenos” por un lado, los extranjeros por otro…. Llegué a la conclusión de que tenía 25 alumnos, no una clase.

Mi clase es especial por su diversidad y eso era lo que quería que entendieran, que debían beneficiarse de esa diversidad, no utilizarlo como algo para alejarles. Tengo nueve alumnas de Rumania que han llegado a España en los últimos dos años, la mayoría; una alumna de Bulgaria; una alumna de Chile; una alumna de Cuba y un alumno de China. Toda esa diversidad debe ser aprovechada.

Mi primer objetivo fue cambiar el discurso de mis alumnos (creo que aprendido en sus casas). No se respetaban, cuando alguna alumna extranjera intentaba contarme algo, los demás se reían y decían “No sabe, es Rumana”.

Lo dejé claro desde el principio y sobre todo a los padres en la primera reunión general que tuve con las familias en Septiembre. El objetivo del Primer Ciclo de Primaria es adquirir y consolidar el proceso lector. Ese iba a ser mi objetivo principal. Los niños que habían accedido al Sistema Educativo procedentes de otro país con otra cultura y otra lengua, tenían todo mi respeto y admiración. Estos niños no sólo no consolidan su lengua materna con el proceso lecto-escritor, sino que tienen que aprender una segunda lengua. Creo que a las familias les quedó claro cual era mi postura.

 

Enguita dice “Es preciso tomar conciencia de la pertinencia de todas y cada una de las rutinas escolares de cara a la educación en valores.”

 

Eso fue mi primer objetivo, cambiar el discurso de mis alumnos, sus costumbres y modelos. La organización del aula fue lo primero que cambié. En mi centro, los niños están sentados en grupos o equipos “para favorecer la socialización” en la etapa de Infantil. Pero al llegar a Primaria les sientan de forma individual. ¿Ya no hay socialización?. Al parecer, no.

En un primer momento les dejé que se sentaran libremente. Se sentaron los niños por un lado, las niñas por otro (hablo de los alumnos y alumnas españoles), las niñas rumanas en otro equipo y el resto (los tres alumnos de etnia gitana entre otros) en otro grupo. Les pasé un cuestionario para ver quien eran los dos alumnos con los que querían estar sentados en clase y los dos alumnos con los que les gustaba jugar en el patio. Así que al día siguiente les cambié. Ellos pensaron que el cambio se debía al cuestionario, así que todos contentos. La clave era no sentar a alumno-alumno ni alumna-alumna, ni hacer coincidir a dos alumnos extranjeros juntos.

El resto el curso les he cambiado por otros motivos, pero siempre teniendo estos dos puntos en cuenta. Por ejemplo, al alumno Chino le he sentado junto a la alumna más brillante. Esta alumna acaba sus tareas muy rápido y me pide siempre más. La tarea que le tengo encargada es que ayude a su compañero, que le explique bien la tarea y le aclare todas sus dudas. Esta alumna es muy activa, así que la mejor manera de canalizar toda esa energía y sacarle beneficio es teniéndola muy cerca de este alumno. Este alumno a principio de curso apenas hablaba castellano y sus progresos han sido claros.

Otra forma de aprovechar todos los recursos de mi aula ha sido sentarlos dependiendo de sus capacidades, “weak-high students”. De esta manera, el diálogo entre iguales es la llave para una mayor y mejor comprensión de todo el proceso. Muchas veces veo cómo se aclaran dudas entre ellos y cómo se ayudan a resolver problemas para intentar aplicar este discurso al mío. Con todo esto, el nivel de ruido de mi clase es algo a tener en cuenta. Pero las ventajas de este ruido son muchas. Todos hablan, cuentan sus experiencias, sus anécdotas, sus intereses…

Otro aspecto que canalicé fue la participación. Al principio sólo participaban “los buenos y guapos”, el resto parecía que estaban asustados cuando les preguntaba por algo o les animaba a participar. Así que cambié las rutinas. Todos participan, el que tiene algo que contar o expresar levanta la mano, espera su turno, salen todos a la pizarra a resolver los problemas y actividades. Además, a la hora de resolver dudas o actividades, no doy la solución. No les hago ver que yo sé todo. La solución la dan ellos y si hay variedad de opinión se vota y se aclara el porqué de la votación. Si al final de todo este proceso, siguen perdidos, les doy pistas hasta que a alguno “se le enciende la luz” y encuentran la repuesta buscada.

Al llegar a clase cada día el encargado (cada día hay un encargado por orden alfabético) pasa lista, pone las fechas (en la pizarra, en el calendario, en inglés en el rincón de inglés), da los buenos días a la clase, hablamos de algún tema importante o noticia (si lo hay) o hablamos de temas personales (viaje en el fin de semana, asunto familiar…). Esta bienvenida dura unos veinte minutos, se sabe por dónde empieza, pero no cómo acaba…..La temática es libre.

Al cabo de ocho meses con mi alumnos creo que todos hemos aprendido del otro muchísimo. La riqueza y variedad cultural la hemos aprovechado en el día a día y en todas las celebraciones especiales que hemos realizado (cumpleaños, navidades, fiestas del centro, cambio de estación…). Pero lo más importante es que ahora se comportan cómo grupo, la relación entre todos es mucho mejor, más abierta y más variada. Las diferencias culturales son ahora entendidas como algo positivo y muy valioso. Ahora se sienten más seguros al hablar de sus familias, sus costumbres, las formas que tienen de ver y entender la realidad, de sus lugares de origen, pero todos. Les he hecho ver que siempre venimos de algún lugar: sus padres o abuelos son de otro país, de otra ciudad, de otro pueblo…

 

“Aceptar que, aunque no todas las culturas son iguales, todas ellas contienen elementos de valor, por lo que la convivencia y la mutua influencia entre ellas es, en sí misma, positiva.” Enguita.

 

Cómo apunté en el primer módulo, la responsabilidad del docente es mejorar permanen­temente la práctica y la comunicación en la escuela de modo que se facilite la reflexión crítica y la reconstrucción del pensamiento intuitivo de los estudiantes.  El docente debe facilitar el aprendizaje relevante de los estudiantes al provocar la reconstrucción de su cultura, debe provocar la reformulación y análisis de los problemas cotidianos, reales y cercanos al alumno, a la luz de las aportacio­nes que ofrece el conocimiento más depurado de la cultura intelectual.

La función educativa de la escuela requiere crear un espacio de vivencia cultural donde el docente se convierte en el motor principal, que no el protagonista del proceso de enseñanza y aprendizaje.

El hecho de entender la labor del docente cómo motor principal del aula, que no protagonista, debe entenderse dentro de los siguientes parámetros:  

Adaptarse al contexto, siendo de colaboración profesional con el resto del profesorado, con otros agentes o instituciones, pedagógico ante los alumnos y relacional ante las familias y la comunidad. Comprender la autonomía e importancia de la realidad organizacional dentro de su centro. Atender la diversidad cultural y estructural de su alumnado. Asumir la responsabilidad de actualizar sus conocimientos, de acuerdo con la evolución de las necesidades de la sociedad, el sistema educativo y el centro.

 

“La educación mejora con la innovación, pero sabiendo que nuevo y mejor no son sinónimos.” (Enguita).

“La acción que mueve a un profesor a intentar realizar mejoras en su práctica profesional tiene la finalidad de conseguir la mejor educación para sus alumnos.” (Martínez Bonafé).

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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1 comentario

Sol -

Poco puedo añadir ante tu espléndida reflexión, Rosalía. Expresa una perfecta comprensión de la tarea docente, más allá de lo comúnmente compartido: la transmisión de los saberes culturales más tradicionales.
Tu comentario refleja, no sólo este conomiento profundo, sino también el compromiso personal con la tarea, la conciencia y el orgullo del profesor. Ojalá que tu trabajo tenga continuidad en cursos posteriores, para que tus alumnos puedan beneficiarse de todas sus bondades.

Pero como profe tuya, debo insistir en que aumentarías en mucho tus capacidades si, junto a la reflexión permanente sobre tu práctica, añadieras el conocimiento de los expertos que nos han precedido, y nos acompañan. Algunas de las más relevantes están recogidas en los textos de Delval, Bruner, Pozo... que os propongo.
Te animo a que las hagas, te permitirán mejorar aún más y comprender, más en profundidad, los retos y la belleza que implican las tareas de enseñar y aprender.

Un saludo cordial
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