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DESARROLLO

ESTILOS DE APEGO, MODELOS INTERNOS Y COMUNICACIÓN

ESTILOS DE APEGO, MODELOS INTERNOS Y COMUNICACIÓN

El concepto de apego evoluciona del Psicoanálisis. John Bowlby es el primero en desarrollar una teoría del apego a partir de la  Psicología del Desarrpllo. El objeto de su estudio es describir y explicar por qué los niños se convierten en personas emocionalmente apegadas a sus primeros cuidadores, así como los efectos emocionales que resultan de la separación intentando explicar el lazo emocional del hijo con la madre. Bowlby (1985; 1998) define al apego como "la conducta que reduce la distancia de las personas u objetos que suministrarían protección". Lo define como “tendencia de los seres vivos a crear lazos con sus cuidadores”. Así mismo intenta explicar “el dolor emocional y los trastornos de personalidad que derivan de una separación indeseada y de la perdida afectiva”.Bowlby (1977) y posteriormente un colaborador suyo Ainsworth (1983), definen las conductas que favorecen la cercanía y reducen la distancia con la persona determinada. Estos comportamientos son: señales (llanto, sonrisa, vocalizaciones), orientación (mirada), movimientos relacionados con otra persona (seguir, aproximarse) e intentos activos de contacto físico (subir, abrazar, aferrarse). Bowlby (1977) elabora un instrumento denominado "situación extraña", con el objetivo de evaluar la manera en que los niños utilizaban a los adultos como fuente de seguridad, desde la cual pueden explorar su ambiente. Evalúa la forma en que reaccionaban ante la presencia de extraños, y en los momentos de separación y reunión con la madre. A partir de ésta prueba distingue tres tipos de apego según la respuesta del niño:

1.     Niños con apego seguro 

2.     Niños con apego evitativo

3.     Niños con apego ansioso-ambivalente

Las características de cada uno de estos tipos de apego son:

Apego seguro: Un patrón óptimo de apego se debe a la sensibilidad materna, la percepción adecuada, la interpretación y la respuesta correcta de las señales del niño.Las personas con estilos de apego seguro, son capaces de usar a sus cuidadores como una base de seguridad cuando están angustiados. Ellos tienen cuidadores que son sensibles a sus necesidades, por eso, tienen confianza que sus figuras de apego estarán disponibles, que responderán y les ayudarán en la adversidad. Tienden a ser más cálidas, estables y con relaciones íntimas satisfactorias. Tienden a ser más positivas, integradas y con perspectivas coherentes de sí mismo. De igual forma, muestran tener una alta accesibilidad a esquemas y recuerdos positivos, lo que las lleva a tener expectativas positivas acerca de las relaciones con los otros, a confiar más y a intimar más con ellos.

Apego evitativo: Tiende a aumentar la distancia de personas y objetos supuestamente amenazadores. Se pueden definir como personas retraídas y huidizas. Las personas con este tipo de apego, tienen momentos de afecto o angustia hacia el cuidador, o evasión de esta figura ante situaciones que exigen la proximidad y rechazan la información que pudiese crear confusión, cerrando sus esquemas a ésta, teniendo estrusturas cognitivas rígidas tienen más propensión al enojo, caracterizándose por metas destructivas, frecuentes episodios de enojo y otras emociones negativas. Desarrollan una conducta afectiva caracterizada por la ansiedad, muestran un relativo desapego, aparentemente sin confiar en los demás ni preocuparse por ellos. A menudo esta conducta se caracteriza por la agresividad y la desobediencia, y esos niños son siempre propensos a tomar represalias. Este tipo de desarrollo es mucho más frecuente en los varones que en las niñas, en tanto que ocurre a la inversa en el caso de una conducta de fuerte aferramiento y ansiedad (Bowlby, 1985; 1998).

Apego ambivalente: Los sujetos ambivalentes son aquellos que buscan la proximidad de la figura primaria y al mismo tiempo se resisten a ser tranquilizados por ella, mostrando agresión hacia la madre. Responden a la separación con angustia intensa y mezclan comportamientos de apego con expresiones de protesta, enojo y resistencia. Debido a la inconsistencia en las habilidades emocionales de sus cuidadores, estos niños no tienen expectativas de confianza respecto al acceso y respuesta de los primeros. Estas personas están definidas por un fuerte deseo de intimidad, junto con una inseguridad respecto a los otros, pues desean tener la interacción e intimidad y tienen intenso temor de que ésta se pierda. Una situación especial en la que se produce conflicto entre la conducta afectiva y la conducta de alejamiento, es la que se produce cuando la figura de apego es también la que provoca temor, al recurrir, quizás, a amenazas o actos de violencia. En esas condiciones, las criaturas más pequeñas no suelen huir de la figura hostil, sino aferrarse a ella (Bowlby, 1985; 1998). 

Los modelos de apego reflejan recuerdos y creencias que tienen su origen en las experiencias tempranas de cuidado del individuo y que se transfieren a lo largo de la vida. Estas experiencias juegan un papel activo guiando las percepciones y las conductas, en definitiva guiando la manera de entender la realidad. De esta forma podemos definir a tres tipos distintos de personas:

Los sujetos evitativos le restan importancia a las relaciones íntimas, pone énfasis en la independencia y la auto-suficiencia, tiene la emocionalidad restringida y sus ideas sobre las relaciones que ha tenido o desean tener son pocos convincentes. De cara a los problemas interpersonales mantiene la autoestima por medio de responsabilizar fundamentalmente a los otros.  Debido a su falta de confianza en las situaciones sociales, tienden a tener pocas relaciones sociales. Suelen creer que los demás no son dignos de confianza dudando de su integridad y honestidad. Para estos sujetos es fundamental mantener la distancia y evitar que los demás se acerquen demasiado. Su tendencia a limitar la intimidad podría estar motivada por una intensa necesidad de evitar el rechazo y por su preocupación por la autonomía. Estos sujetos tienden a minimizar o incluso negar sus reacciones emocionales y suelen expresar sus emociones o dejar que los otros sepan que están estresados menos que los demás. Tienen dificultades para pedir ayuda para afrontar sus emociones negativas, incluso llegan a tener problemas a la hora de solicitar ayuda específica y profesional. Los recuerdos, creencias, objetivos y estrategias de estas personas encajan con su preocupación que los demás se acerquen demasiado. No suelen prestarse a mantener relaciones cercanas en general, y menos aun a hacer revelaciones intimas sobre si mismos. Tienden a sospechar, a no fiarse de los demás ni de sus motivos y a ocultar sus reacciones emocionales.

Los sujetos seguros se caracterizan por su alta autoestima y seguridad en ellos mismos. Tienen pocas dudas sobre si mismos y tienden a pensar que son aceptados por los demás. Piensan que los otros tienen buenas intenciones, así como que se puede confiar en ellos llegando a poder depender de estas personas. Sus actitudes reflejan los modelos positivos tanto de la visión de sí mismos como de los demás. Los individuos seguros desean establecer relaciones íntimas, pero manteniendo un equilibrio entre la cercanía y la autonomía, se sienten cómodos con la cercanía, pero también valoran su autonomía. Los sujetos seguros tienden a reconocer su estrés y a afrontar sus emociones negativas de manera constructiva. No suelen reprimir su rabia ni su estrés, y tampoco expresan estas emociones de forma negativa. Expresan estas emociones de manera proporcionada al nivel de estrés que sufren. Son capaces de buscar la ayuda de los demás cuando la necesitan. Los recuerdos que tienen de sus figuras de apego son claramente positivos, como lo son sus actitudes hacia los demás. Disfrutan implicándose en relaciones cercanas. Están preparados para expresar sus emociones de manera constructiva y para pedir el apoyo de los demás cuando es necesario.

Los sujetos ambivalentes creen que los demás son complicados y difíciles de entender. Son desconfiados en sus interacciones con los demás. Creen que ellos mismos y la gente, en general, tienen poco control sobre sus propias vidas. Estos sujetos desean la intimidad en sus relaciones, aunque estas suelen ser estresantes para ellos. Tienden a temer el rechazo y el abandono. Pasan mucho tiempo preocupados pensando en sus relaciones. A pesar del estrés asociados a estas relaciones, estos individuos buscan la intimidad extrema, llegando incluso a renunciar a sus necesidades de autonomía para satisfacer sus necesidades de intimidad. Estos sujetos son menos conscientes de sus relaciones emocionales. Debido a sus bajos niveles de autoestima y sus elevados niveles de ansiedad, tienden a experimentar mas estrés que los demás, manifestándolo de manera exagerada para obtener una respuesta de su pareja o de la persona que interactúa con ellos. Tienen tendencia a ser abiertamente solícitos y colaboradores y a negar sus propias necesidades por miedo a que les rechacen. Los recuerdos, creencias, objetivos y estrategias de estas personas están en la línea de su baja autoestima y su preocupación por las relaciones. Al tener dificultades para enfrentarse a si mismos, es probable que se aferren a los demás, siendo dependientes. A través de sus demandas y sus intensas manifestaciones emocionales suelen provocar los resultados que tanto temen, es decir, el abandono o el rechazo.

 

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